/ existencialismo

Muriendo de hambre lentamente por los ideales

Hay ciertas personas -más allá de las personas- hay ciertas figuras, que dedican el contraste para cuestionar y demostrar lo utópico de los pensamientos alternativos.

Me encuentro de nuevo aquí, en el umbral de la subsistencia: todo el mundo por delante, tantas opciones que veo y están un poco más allá del alcance de mis manos, el trabajo que reclama su esfuerzo, la comida que tiene precio, el transporte que requiere pago a la energía que gasta... y antes de dedicar un tiempo y espacio prestablecido para realizar las actividades que permitan obtener el depósito deseado en la cuenta de banco para pagar la renta y comprar los helados que quiero, me pregunto si será posible hacer que la base de mi subsistencia radique en los círculos de economía solidaria que tanto me gustan, en los mercados de trueque que tanto disfruto, en el intercambio que se sienta como un ganar-ganar con personas como uno. Vivir la autosuficiencia desde lo que se siente justo y enriquecedor, gastando menos y utilizar las monedas que le lleguen a uno de labores igualmente enriquecedoras en lugares que de gusto alimentar.

Con dignidad y lujo, con sinceridad y desde el corazón, todo marcado por las manos que lo trabajan, todo entregado con el valor agregado de sus propios significados, intercambios exóticos, caprichos cumplidos, sueños desarrollados. Una red, una red grande que permita a puntos lejanos conectarse, a productos transitar e intercambiarse por tantos valores y bienes como kilómetros recorra. Repartir, compartir, diseminar y completar. Conectar productores con consumidores, reconocer el doble papel que jugamos todo el tiempo también, intercambiar más allá del dinero esos significados, esas vivencias que se encuentran pegadas a los productos que consumimos.

A el papá le da miedo que nos entreguemos a estas ideas tan poco realistas, el capitalismo reclama nuestras uñas en el cuerpo propio no más. Es peligroso pensar que se puede vivir en solidaridad, apostar a que todos necesitamos ayuda y reconocer que estamos en capacidad de brindarla y de pedirla no es conveniente. Espejismo de mutualismo en donde parece siempre que alguien abusa, ya sea por omisión o necesidad; inmadurez, estupidez e inocencia son los síntomas de los idealistas que se entregan a tan insulsas aspiraciones.

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